viernes, 23 de enero de 2009

EL PRESERVATIVO ES EL ANTICONCEPTIVO MÁS USADO

"La encuesta nos demuestra que el preservativo no es tan tabú como lo era. Une dos beneficios: previene el embarazo y la infección del VIH, es más accesible y se lo usa más al principio de las relaciones y con las parejas ocasionales. Aunque de ahí a que el uso sea 'siempre', hay un largo trecho ", dijo Mario Pecheny, investigador en Ciencias Sociales del Instituto Gino Germani (UBA) y del Conicet y coordinar del grupo que llevó adelante el trabajo, integrado por especialistas del Ministerio de Salud de Mendoza, del Centro de Estudios de Población (CENEP), de la Universidad de Lanús y del Germani.
Sucede que el sondeo, realizado a 1.219 personas de entre 15 y 50 años, reveló que el 81,4% de las personas sexualmente activas utiliza algún método anticonceptivo. Del total, el 55,3% recurre al preservativo (66,7% de los hombres y 43,2% de las mujeres), mientras que el 28% usa pastillas anticonceptivas, el 7,4% el dispositivo intrauterino (DIU), el 2,4% el "Billings" (no tener relaciones sexuales durante los períodos fértiles), y el resto otros métodos como la esterilización femenina, la vasectomía y la píldora del día después.
La encuesta mostró que entre quienes no usan método alguno están las personas que tienen más de 38 años y aquellas de menor nivel educativo. Por su parte, entre quienes más utilizan el preservativo están los jóvenes de entre 15 y 26 años (65,2%). Al mismo tiempo, el 40% del total lo elige por su efectividad.
"Esto denota una marcada racionalidad al momento de elegir el método. La gratuidad no parece ser un tema de vital importancia. Sólo lo menciona el 2,7% de los entrevistados", agregaron los investigadores, quienes también demostraron que el 16,5% de las mujeres elige tal o cual método en pos de no dañar su cuerpo, mientras que esta preocupación aparece en el 8,8% de los hombres.
Ante esto, Pecheny opinó que se tendría que "incorporar sistemáticamente a las nuevas generaciones a la sexualidad con prevención del VIH y de embarazos no buscados. Se debería dar a conocer la 'píldora del día después' (como última barrera, no como reemplazo), formar al personal de salud y promover más el uso de anticonceptivos. Todo debe darse en el marco de los derechos reproductivos y los derechos sexuales: las mujeres y los varones, ya sean jóvenes o adultos, tienen 'el derecho a tener derechos' en materia de sexualidad (con sus placeres y goces) y de reproducción (pueden decidir el espaciamiento y número de hijos, o decidir no reproducirse, o a acceder a las técnicas de fecundación asistida)".
"El problema no es la Iglesia católica, que es lógico que se disguste con que la gente tenga sexo como un valor en sí mismo. El problema es nuestra clase política que , en vez de oír lo que dicen absolutamente todas las encuestas desde hace años, es tímida para poner en marcha los programas de educación sexual , hacer accesible y comprensible la anticoncepción hormonal de emergencia o avanzar en la atención de los abortos no punibles", concluyó, según publicó el diario Clarín.

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